¿Traducir al inglés británico o americano?

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A la hora de encargarnos un pedido al inglés muchos de nuestros clientes no especifican si lo quieren en inglés UK o US. Solemos interpretarlo que lo necesitan para el mercado británico que es, para nosotros, lo más habitual. Sin embargo, a veces, se especifica lengua de destino como inglés norteamericano cuando el texto va para Estados Unidos o Canadá. Es importante porque el inglés de un lado u otro del “charco” es diferente en algunos aspectos, veamos cuáles son:

A nivel ortográfico el inglés americano utiliza menos letras a veces (color en vez de colour) y se utilizan mucho más la Z (specialize en vez de specialise en Inglaterra).

A nivel terminológico también existen diferencias, y no sólo la jerga. Por eso es importante conocer el mercado de destino para entregar una buena redacción y evitar malentendidos o, peor aún, falsos amigos comprometedores. En Estados Unidos se dice trouser y no pants como en el Reino Unido, el metro se dice tub y no metropolitan, el taxi se llama Cab y no taxi. Esas palabras cotidianas son importantes si se traduce un cuestionario para un estudio de mercado, una palabra mal interpretada obligaría a repetir el estudio con el consecuente gasto que supone. También la sintaxis difiere un poco cuando se trata de redacción más densa, de la misma manera que el español de suramérica para nosotros.

Sería muy desagradable para un lector de lengua inglesa tener que leer un texto con vocabulario diferente al suyo, teniendo que interpretar constantemente el significado. Por eso recomendamos a nuestros clientes que siempre nos especifiquen qué tipo de inglés quieren traducido, si el británico, lo más habitual repito, o el americano.

Más información en: www.open-idiomes.es

Post vacaciones: Consejos para escoger una empresa de traducción

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Con la vuelta al trabajo empiezan nuevos objetivos, nuevas decisiones y algunos cambios de planificación. Entre otros probar a otro proveedor cuando no hemos quedado satisfecho del todo le temporada anterior (sea por calidad, precios o tardanza en entregar los trabajos). Les damos a continuación algunos consejos a la hora de seleccionar una empresa de traducción, más que nada unos criterios en qué basarse para no perderse entre la multitud de ofertas.

 

  1. ¿Aceptan realizar una prueba?

Si la empresa de traducción se niega en querer hacer un pequeño test de prueba (unas 300 palabras) para que el cliente vea si el estilo corresponde a sus expectativas, pues ¡mal asunto!. No hay obligación, por supuesto, pero es habitual ofrecer a nuestros futuros clientes este pequeño servicio gratis para entrar en confianza y que no duden de nuestra fiabilidad.

  1. Horario

Consultar bien el horario de su futuro proveedor. Que corresponda a la franja horaria de su empresa. Imaginémonos que cierren a las 18h00 y vosotros trabajáis hasta las 20h00. Pues, en caso de urgencia no tendríais respuesta hasta el día siguiente, podría suponer un problema y no os daría tiempo a buscar una solución en tan poco tiempo.

  1. Proceso de calidad

Estudiar bien el proceso de calidad que sigue su futuro proveedor antes de entregar los trabajos. Cada traducción se tiene que revisar individualmente. Deben seguir la norma que rige el sector de traducción: UNE-EN 15038:2006. Esta norma les garantiza que se seleccionan a los mejores traductores, que no se reparten los textos a traducir entre diferentes profesionales y que se repasan los textos traducidos antes de enviarlos al cliente.

  1. Precios

Un tema importante por supuesto. La calidad no siempre ha de suponer un coste elevado, especialmente cuando hoy en día una empresa de traducción de calidad trabaja con Trados, un programa que almacena y recupera las frases idénticas que se tradujeron anteriormente para un mismo cliente, o en el caso que se repitan párrafos a lo largo de un texto a traducir. Al no contabilizar las partes repetidas dos veces el coste se ve abaratado. Sin embargo, en la red hay empresas que ofrecen sus servicios a precios muy bajos, … ¡son altamente sospechosos!, sea porque no trabajan con traductores profesionales y con experiencia, sea porque utilizan herramientas de traducción automática. El resultado puede ser un fiasco. Recuerden que la calidad tiene un precio.

  1. Puntualidad en la entrega

Hoy en días las empresas de traducciones lidian con las urgencias porque muchos encargos son “para ayer”. Es importante que les puedan asegurar que saben manejarse con los plazos de entregas ajustados y que tienen a traductores en plantilla para resolver esos picos de trabajo.

  1. Servicio Post-venta

No olviden que las empresas de traducciones, como cualquier proveedor, deben ofrecer un servicio post-venta en caso de dudas por parte del cliente o si no está satisfecho del todo. El cliente tiene derecho a que se realice una segunda revisión para ofrecerle la calidad esperada.

Más información en: http://www.open-idiomes.es

 

 

Mejorar la calidad de la traducción

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Frente a la avalancha de programas de traducción automática como Google Translator, que ofrecen una solución rápida pero de pésima calidad siendo incluso a veces contraproducente, el futuro del sector de las traducciones se dirige hacia la tecnicidad y la alta calidad. Sólo permanecerán las empresas que ofrecen un servicio de calidad óptima, con términos técnicos contrastados en su traducción y con un nivel de redacción perfecto, como si se hubiese redactado el original en la lengua de destino.

A la hora de invertir dinero para traducir un texto los clientes se lo piensan dos veces y piden presupuestos. Quieren estar seguros de rentabilizar el dinero que gastarán y que el resultado será acorde a la inversión efectuada. Las empresas de traducción tienen que informar a sus clientes sobre la metodología de calidad que siguen y lo que les diferencia de la competencia porque en general los clientes desconocen por completo ese mundillo de la traducción, y mucha gente vende gatos por liebre, ¡claro!.

La agencia lingüística debe disponer de un servicio posventa para solucionar dudas o estar disponible unas semanas después de haber entregado el trabajo. Es un derecho que tiene el cliente y se le debemos conceder.

Los puntos que siempre tenemos que ir mejorando para conseguir una traducción de la más alta calidad son:

  • Evitar ser demasiado literal: hay que desprenderse del texto original, a veces según el idioma conviene dar vuelta a la frase. De todas formas hay que expresar la idea tal y como se dice en la lengua de destino. Para conseguirlo lo mejor es recurrir a traductores viviendo en su propio país, y que no están influenciados por el idioma de origen.
  • El jefe de proyecto debe revisar y contrastar cada uno de los términos técnicos que contiene el texto. Un error supondría mucha pérdida para el cliente.
  • Seguir el estilo del cliente: tanto el idioma en sí como utilizar la misma terminología técnica. Un buen recurso es consultar la web del propio cliente.
  • Revisar los aspectos importantes del texto traducido: para ello es importante localizar dichas partes una vez recibido el encargo. Pueden ser párrafos o palabras que el gestor de proyectos deberá subrayar y prestar atención a la hora de revisarlas para asegurarse que están correctas.

Esos cuatro puntos son cruciales para entregar una traducción de calidad a nuestros clientes. Sólo un trabajo de calidad permitirá ser competitivo y crecer, junto con nuestros clientes.

 

 

 

Diferencia entre traducción e interpretación

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Muchos de nuestros clientes ignoran la diferencia entre traducción e interpretación y a menudo asumen que ambos servicios lo puede hacer un mismo profesional. ¡Ni mucho menos! La traducción es versar un texto a otro idioma pero escrito mientras que la interpretación es exclusivamente oral. Bien es cierto que ambas disciplinas tienen como objetivo plasmar un texto a otro idioma  (bien escrito, bien oral) pero la formación para realizar el trabajo es distinta en cada caso.

El traductor tiene una formación académica en lenguas y se va especializando según el ámbito (técnico, jurado, comercial..), deberá encontrar la terminología exacta en su idioma para traducir un texto de origen desde un idioma que dominará pero que no será su lengua madre. El resultado deberá ser un texto fluido, bien redactado como si se hubiese escrito directamente en el idioma de destino. Es importante pues que esa lengua de destino sea la lengua materna del traductor, y mejor aún si puede vivir en su propia área lingüística para no perder nada de la evolución del idioma.

El intérprete recibe una formación académica pero con muchas prácticas orales para formarse en cuanto a traducir hablando. Por muy bien que domine dos idiomas el intérprete necesita ejercitarse y formarse para acostumbrarse a oír el locutor e ir traduciendo. Es un trabajo que cansa mucho de allí que las clases prácticas son sumamente importantes para coger experiencia. Tendrá que enfrentarse a muchas especialidades, por lo que le convendrá consultar los glosarios y materiales que tendrá a mano antes de la interpretación.

 

En resumen la gran habilidad del traductor es saber escribir correctamente, tener un buen estilo, y saber escoger la terminología adecuada en caso de dudas. También deberá poseer unos conocimientos informáticos cada vez más avanzados. El trabajo del intérprete requiere tener agilidad verbal para pasar de un idioma a otro. Debe ser una persona abierta, sociable y que genere empatía en caso de problemas (horas adicionales imprevistas, problemas técnicos con el micro..) Debe poseer también buena memoria para memorizar el texto a traducir oralmente, no lo podrá apuntar. Por último, si tiene una voz clara y agradable es un punto a su favor.

Peligros de hacer una traducción uno mismo

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Con la llegada de la crisis en el 2008 no pocos clientes decidieron encargar los trabajos de traducción de su empresa a personas internas o incluso hacerlos ellos mismos. Eso se concretó en un sinfín de problemas para muchos al no tener la preparación adecuada y desconocer los pormenores de una profesión que exige dedicación y experiencia. La mayoría han vuelto a trabajar con sus proveedores habituales. Pero ¿cuáles son los riesgos de hacer una traducción uno mismo?

  • Primero se pierde mucho tiempo. Al no estar uno acostumbrado a redactar y a traducir a otro idioma tarda mucho más que un traductor acostumbrado a hacerlo ocho horas al día. Todo este tiempo perdido se podría emplear para hacer otras tareas necesarias en la propia empresa. O sea lo que se ahorra por un lado se pierde por otro.
  • No siempre la lengua traducida es la lengua materna de uno, por lo tanto hay un problema de desconocimiento lingüístico para poder efectuar una traducción de calidad. El resultado será un patchwork literal.
  • Si se contrata a una persona para efectuar la tarea de traducción en la propia empresa, pues la verdad no sale a cuenta por los costes laborales, es preferible trabajar con una empresa externa de traducciones que factura por palabra pero sólo cuando se requieren sus servicios.
  • La traducción final será la imagen de su empresa al mundo exterior por lo tanto es importantísimo cuidarla. Hacer la traducción uno mismo no es la mejor manera la verdad, mejor confiar el trabajo a unos profesionales.

Ya conocemos el refrán “quién mucho abarca, poco aprieta”: querer hacer un trabajo que no corresponde a nuestra capacidad es de alto riesgo, especialmente cuando nuestra imagen está en juego. Como siempre decimos para abaratar costes la mejor manera es reducir el tamaño de los textos a traducir. La gente suele ser prolija y se repite muchas veces cuando escribe, hacer un resumen viene a ser la mejor manera de disminuir el precio final de la traducción, sin olvidar que el lector siempre prefiere leer textos cortos que largas frases.

 

Transcripción de audios

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Últimamente, en Open Idiomes, hemos notado un incremento de la demanda de transcripciones de audio.

Pero ¿qué es exactamente una transcripción de un audio?

Transcribir un audio, antes hablábamos de cinta cuando había casetes pero ahora son ficheros audio en formato mp3, es escuchar un discurso o debate y escribir exactamente lo que se dice y en el mismo idioma. Es decir que no se traduce, por ejemplo si el audio es sobre una conferencia en inglés se escribe lo que dicen los ponentes en el mismo idioma, en este caso en inglés. A veces nos piden la traducción de un audio, en este caso estamos ante una traducción con base auditiva en vez de soporte escrito como se acostumbra a tener. Es decir para el caso anterior por ejemplo se podría escuchar el audio en inglés e ir traduciéndolo al castellano (sin tener que pasar por una transcripción inglés antes). Esas traducciones de audio son más lentas porque a veces no se oye bien al ponente y hay que ir para atrás y para adelante por lo tanto a parte del precio habitual por palabra se cobra un plus por dificultad, unos 60 euros/hora de cinta.

Existe una tercera opción, pocas veces solicitada, que consiste en pedir la transcripción en el mismo idioma y luego traducir el texto transcrito, o sea que el cliente recibe dos textos: la transcripción en el mismo idioma y su traducción, pero repito no es lo más habitual por cuestión de costes. En general se calcula que para transcribir una cinta de una hora se necesitan unas 3 o 4 horas de trabajo. Estamos pues ante un trabajo lento y difícil, hay clientes que se piensan que se pueden transcribir 20 audios de una hora en pocos días, la verdad que es imposible les explicamos el proceso y luego lo entienden. Nos encontramos otras veces también con momentos de audio inaudibles por lo que debemos señalarlos a nuestros clientes, así como el lugar del audio donde se encuentran; efectivamente las grabaciones no siempre se hacen en el mejor entorno posible. Los precios de transcripción son de unos 200 euros la hora, según el idioma por supuesto.

Más información en http://www.open-idiomes.es/transcripción.html

La importancia del multilingüismo en las empresas

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El mundo de las empresas está siempre evolucionando y adaptándose a las nuevas necesidades del consumidor. Hoy en día nos encontramos en un mundo global donde las grandes empresas, y a veces incluso las medianas, tienen su sede en Europa y franquicias o subsedes en los cinco continentes. Ya no se vende sólo en España o sólo en Europa, hoy en día el mercado es global, es decir todo el planeta. Por lo tanto hay que penetrar todos esos mercados y bien sabemos que el inglés es la lengua de comunicación global pero no será suficiente para convencer al consumidor local, que tendrá ofertas de su propio país. Por lo tanto las empresas tienen que localizar primero su web y sus productos: es decir presentar su empresa y su actividad (servicios o bienes) a le gente del país de destino y en su idioma, adaptándose a la cultura a la que se pretende llegar. Por ejemplo no se podrá vender una mini falda o un bikini tradicional a según qué cultura.

Por eso vemos que las grandes empresas han creado últimamente un departamento lingüístico o de traducciones que gestiona los pedidos con su proveedor principal, a menudo una agencia como Open Idiomes. La comunicación se efectúa entre ambos y dicho departamento, como interlocutor único, se encarga de responder a las preguntas de los traductores, enviar los pedidos estipulando los plazos de entrega requeridos, enviar las maquetas para su posterior revisión…

 Esos departamentos, de recién creación, son de suma importancia para internacionalizar correctamente los productos que se quieren vender. Están en relación con la gran mayoría de otros departamentos de la propia empresa: jurídico (para traducir contratos que siempre será necesario), marketing (para traducir las nuevas estrategias) recursos humanos (para traducir los manuales de formación), o diseño (para traducir etiquetas, logos, maquetas)…

Las empresas de traducciones, por su lado, se tienen que adaptar a las nuevas necesidades que se observan: tiempos de entrega cada vez más ajustados, tratar a documentos en varios idiomas a la vez con una sola entrega, trabajar con programas que no siempre son de tratamiento de texto, como los de diseño que se utilizan para maquetar folletos y catálogos, y ajustar los precios al máximo.

Más información en:

http://www.open-idiomes.es

7 razones para trabajar con nosotros

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La gran mayoría de nuestros clientes han seguido trabajando con nosotros a lo largo de esos veinte años, los motivos son varios pero los podríamos resumir en 7 principales:

– Les enviamos sus archivos sin alterar el formato:

Es crucial que todos los aspectos de la traducción de sus documentos sean coherentes con el original, incluyendo la estructura de archivos y los formatos de tablas y gráficos. Nuestros traductores no alterarán el formato mientras vayan traduciendo, entregamos un documento con el diseño idéntico al original.

– Traducimos todo el documento:

Muchos documentos técnicos contienen ilustraciones que contienen texto que debe traducirse. Es importante que este texto se traduzca con exactitud mientras se mantiene la calidad de la imagen original. Nuestros traductores usan una variedad de aplicaciones de edición de imágenes para asegurar que se cumplan estos dos requisitos.

– Traducimos su Web de manera íntegra y funcional:

En caso de traducir su página web traducimos todo el texto sin alterar los diferentes códigos de programación. También traducimos los metatags para el SEO. Sus páginas estarán listas para subirlas al servidor. Servicio de post-revisión online incluido.

– Nos adaptamos a sus necesidades informáticas:

En Open Idiomes trabajamos con los últimos programas informáticos (Indesign por ejemplo) pero también nos adaptamos a la traducción en las diferentes plataformas online de nuestros clientes.

– Seguimiento del proceso de traducción:

Nuestro jefe de proyecto sigue en todo momento las diferentes etapas de la traducción (análisis-traducción-revisión-glosarios-postventa) siendo el enlace permanente entre el traductor y el cliente.

– Traducciones realizadas por traductores profesionales y nativos:

Nuestra red de traducciones interna o externa nos permite ofrecer un servicio de la máxima calidad. Para garantizar una calidad óptima es imprescindible que el traductor sea nativo, posee al menos cinco años de experiencia y resida en su propia área lingüística para no perder nada de la evolución del idioma y conservar estructuras lingüísticas intactas. Su traducción no parecerá una traducción, sería como si se hubiese redactado el texto originalmente en otro idioma.

– Trabajamos con plazos de entrega ajustados

Hoy en día nuestros clientes trabajan todos con plazos ajustadísimos. Nos adaptamos a sus necesidades y siempre entregamos nuestros trabajos a tiempo, nunca con retrasos.

 

Traducir para exportar mejor

World map with global connections

No nos cansamos de repetirlo, estamos en un mundo global donde la otra punta del planeta parece estar en la esquina. Cualquier empresa pequeña hoy en día puede competir con una multinacional y exportar sus productos por todo el planeta. Es una ventaja porque abre la competitividad a Pimes que antes no tenían la oportunidad de luchar con los más fuertes, justamente por ser más pequeños, más locales.

Ahora bien, expandirse a nuevos mercados supone comunicarse con esos nuevos clientes targets, entenderlos y que ellos te entiendan a ti. ¡No es tan fácil! La puerta de entrada hoy en día es un sitio internet visible las 24 horas del día y 365 días al año, sin descanso. Allí podemos poner toda la información de nuestra empresa, los productos que vendemos y el proceso que seguimos para garantizar la calidad. Asimismo pueden figurar las tarifas que nos permitirán competir plenamente. El idioma imprescindible, sine qua non, es sin lugar a duda el inglés. Conviene traducir y sobre todo localizar nuestra web en inglés y que sea adecuada a la cultura del país de destino. Por ejemplo la manera de presentarse no es la misma en países asiáticos, la manera de hablar de si mismo. Un error de este tipo haría huir a cualquier cliente nipón. Es evidente que la traducción de la web debe ser efectuada por un traductor nativo y profesional, y mucho mejor si puede conocer la cultura del país adonde va dirigido el texto.

Otro aspecto a tener en cuenta sería traducir la web al idioma del país interesado. Es decir poner la web en inglés y también en turco si nuestro objetivo es alcanzar el mercado de Turquía. Sabemos que los clientes son muy sensibles para leer información en su propio idioma, es un punto a favor para la empresa vendedora. Demuestra interés y voluntad de penetrar al mercado respetando la cultura del país al cual pretendemos exportar nuestros productos o servicios. Entenderán por otra parte que la comunicación cliente-proveedor siempre se hará en inglés, eso no hay duda, pero verán una voluntad de acercarse a ellos.

Otra aspecto que una empresa de traducciones puede ayudar para la exportación es traducir los documentos oficiales para la administración del país de destino. Muchos países exigen traducciones legales (es decir juradas) de documentos y/o autorizaciones para dar el visto bueno a la entrada de mercancía.

En resumen, una web traducida al inglés y al idioma local será nuestra mejor tarjeta de visita para llegar a nuevos mercados y exportar mejor. Es un primer paso para entablar conversaciones con una cultura que muchas veces desconocemos.

Más información en: http://www.open-idiomes.es/localizacion.html

Quiero un presupuesto para una revisión

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Todos sabemos que la crisis genera a veces nuevas expectativas a pesar de destruir empleos. Muchos jóvenes diplomados se marcharon unos años al extranjero, esencialmente a un país de lengua inglesa, y han vuelto a España con un nivel de idioma muy alto. No cabe duda que para pasar a otro nivel en cuanto a idioma se refiere no hay nada mejor que una larga estancia al extranjero.

Luego, pasada lo fuerte de la crisis, se reinsertan en el mercado laboral con nivel casi bilingüe lo que lleva a las empresas a veces a recurrir a ellos para traducir documentos internos o proyectos. Ahora bien, nunca tendrán el nivel de un traductor nativo, y conviene hacer una revisión exhaustiva de su traducción. De hecho no es lo que aconsejamos a nuestros clientes, les repetimos que siempre es mejor confiar en una empresa profesional para sus traducciones, pero la política de reducción de gastos a veces impone su ley.

Entonces nos envían el documento traducido a revisar y nos suelen pedir primero un presupuesto. Antes de confeccionarlo conviene:

– Que el cliente no dé también el original que ha servido de lengua fuente para traducir. Sin este original no podremos percatarnos de un desliz de mala comprensión o de un cambio de sentido.

– Determinar el objetivo del documento traducido: uso interno o publicarlo. Muchas veces estará traducido algo literal por lo que conviene volver a redactarlo si se tiene que publicar, en este caso los ahorros de gastos para el cliente son más bien pocos.

Delimitar las expectativas del cliente ¿qué espera de nuestra revisión? ¿Sólo la ortografía y la gramática o también el estilo? ¿tiene preferencia para cierta terminología o nos deja libre elección (en caso de documentos técnicos) ?

– Saber también que se suele cobrar por palabra, como las traducciones aunque más barato en este caso por supuesto, pero según la calidad de la redacción el precio puede verse aumentado. Para una traducción es fácil porque se empieza desde cero, pero una revisión hay una base que a veces es de buena calidad, pero tras veces dista mucho de serlo.

En resumen, aunque a simple vista pueda parecer un trabajo sencillo la revisión necesita una buena comunicación previa cliente-empresa de traducciones para definir los objetivos y las expectativas del trabajo solicitado. Sólo con esas premisas se puede cumplir con un trabajo de calidad.