¿Qué nos pueden pedir los clientes?

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No ignoramos que muchos clientes desconocen cómo funciona el mundo de la traducción, y a veces nos piden cosas que somos incapaces de solucionar. Tenemos que “formarlos” en el buen sentido de la palabra, es decir informarles de lo que es nuestro trabajo y de lo que podemos y no podemos hacer. Se podría resumir de la siguiente manera:

  • las urgencias para ayer: los clientes deben saber que traducir bien, y que otro traductor revise el trabajo  requiere cierto tiempo. Pedir una hoja para de aquí a media hora a veces es muy imprudente porque las prisas nunca son buenas. Un desliz siempre es posible cuando es urgente y si no se deja tiempo de revisar ¡ahí se queda!.
  • Otra aspecto es la cantidad: sería como pedir traducir por ejemplo 20000 palabras para el día siguiente, cosa que sólo se podría hacer repartiendo el trabajo entre varios traductores. El poco margen de tiempo no invita a trabajar en equipo, porque lo que se gana repartiendo el trabajo se perdería luego revisando la homogeneidad de los textos (terminología y estilo). Trabajar en equipo sólo es válido para proyectos grandes, multilingües y sobre todo con tiempo suficiente para preparar las bases terminológicas
  • Pedir que traduzca un traductor no nativo para ahorrar coste: NUNCA se debe aceptar que un profesional traduzca a otro idioma que no sea el suyo propio, es como contrario a la ética de una buena empresa de traducciones.
  • Pedir un resumen de un texto: el traductor traduce pero no resume un texto para que el cliente ahorre dinero. Habría riesgo de pasar por alto algunos aspectos importantes y eso no lo podemos hacer, es el cliente quien tiene que seleccionar sus textos a traducir.
  • Para las traducciones juradas apostillar un documento: la apostilla la pone el Colegio Notarial en España, en ningún caso el traductor jurado (que pone el sello que valida su traducción) ni tampoco la empresa de traducciones
  • Recomponer el formato original si nos dan un PDF: Solemos trabajar con varios programas ente los cuales destaca Indesign que sirve para la maquetación de folletos y permite conservar intacto el diseño original. Sin embargo si nos envían un PDF de un catálogo escaneado no podemos volver a diseñarlo, el traductor traduce, no es grafista.
  • Traducir el texto de las imágenes si éstas no son editables: Si las imágenes tienen texto editable ningún problema pero si cliente no nos las puede dar entonces no podemos crear la imagen nuevamente. Siempre se puede pegar una casilla de texto si el tamaño no es pequeño, aunque será sólo a título indicativo porque el tipo de letra será diferente.

Nunca hay que perder los buenos modales pero a veces nos vemos obligados a explicar al cliente dónde acaba el trabajo del traductor. En general el cliente lo entiende después de habérselo explicado. “Hablando se entiende la gente” como dice el refrán.

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