¿Cómo puedo enviar un documento a traducir?

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Los nuevos clientes que visitan nuestra web www.open-idiomes.es o por medio del blog.open-idiomes.es buscan a veces la mejor manera para enviar sus documentos para que les hagamos un presupuesto. Es muy fácil: en vez de ir al formulario de la página web es mejor que envíen directamente sus archivos desde su programa de correo electrónico.

Abra su programa de mail y seleccione los documentos que quiera enviar con el botón de “adjuntar archivos”. Los puede enviar juntos o comprimirlos antes con el programa WinZip. Les aconsejamos el formato de compresión Zip o Rar. En la dirección de email escriba nuestro buzón principal open@open-idiomes.es Luego, en el apartado de asunto, escriba el objetivo del mensaje: si quiere un presupuesto o si directamente quiere traducir el documento porque ya habrá visto los precios en nuestros sitio web. Les recomendamos que nos pida un presupuesto porque aplicamos descuentos según el volumen, y en otras ocasiones hay partes que hay que descontar del recuento, como por ejemplo tablas con números, listas de marcas o texto repetido es decir elementos que no se contarán en el presupuesto y que abaratarán este último.

Luego, en el cuerpo del mail, indíquenos lo que quiera de manera clara y descriptiva, los idiomas requeridos, el plazo de entrega y las instrucciones cuando las hay. Por último, indíquenos una persona de contacto si es otra que Ud. por si tenemos dudas o preguntas adicionales. Para los datos de facturación no hay que correr, se pueden enviar después del trabajo. Luego, nos envía el mail y muy rápidamente le contestaremos, en cuestión de minutos si son documentos editables y en media hora si el documento a presupuestar es un PDF por ejemplo. ¡Y nada más!, es la mejor manera de entrar en contacto con su futuro proveedor de traducciones, incluso muchas veces más rápido que llamarnos por teléfono.

Una parte importante de un pedido son las claras indicaciones del cliente, a veces nos envían glosarios antiguos que acompañan los nuevos documentos a traducir, es primordial señalar cuáles son los documentos antiguos y cuáles son los nuevos y a qué idiomas los quiere. Muchas veces nos encontramos con mensajes que nos piden una traducción pero no especifican a qué idioma lo quieren.

Más información en:

http://www.open-idiomes.com donde, con sólo rellenar sus datos, podrá beneficiar de un descuento de 20 euros si es nuevo cliente.

¿Qué hace y no hace un traductor jurado?

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El intérprete jurado es el profesional que pone un sello en su traducción y que le da validez antes los organismos públicos. Por lo tanto no es la propia agencia de traducciones la que sella la traducción, sino el mismo traductor. Jura su trabajo si podemos decirlo de alguna manera, o sea jura que su traducción es fiel al original. Sólo unos traductores habilitadoos pueden realizar este trabajo, son reconocidos por el ministerio de asuntos exteriores el cual les autoriza a sellar sus trabajos. Las traducciones juradas no se entregan pues por vía electrónica, es decir por email, sino sobre papel con la firma y sello del traductor. Por ello no basta con una licencia de traducción sino que el traductor tiene que examinarse concretamente para ser traductor jurado y con una combinación de idiomas concreta. Por ejemplo el traductor jurado inglés a catalán sólo lo es para esa combinación, no podrá jurar traducciones catalán a inglés o inglés a castellano.

  • En este último caso nos encontramos con un primer punto que el traductor jurado se debe negar a aceptar. Solamente puede jurar traducciones por cuya combinación lingüística ha sido autorizado.
  • Otra aspecto que no hace el traductor jurado es legalizar un documento. Muchas veces los clientes nos preguntan si ponemos la estampilla de la Haya, que valida un documento legal. ¡No! No estamos autorizados y tampoco el traductor jurado. El colegio notarial es el organismo que se encarga de poner la apostilla. Para otro tipo de legalización hay que acudir a un notario.
  • El traductor jurado no hace un resumen de un texto, sólo traduce fielmente el original a otro idioma.
  • Tampoco convalida títulos o diplomas.
  • Y por fin no sería muy ético jurar una traducción que habría hecho otro compañero suyo, el traductor jurado tiene que sellar sus propios trabajos.

 Sin embargo el traductor jurado sí que:

  • debe utilizar un papel específico para entregar sus trabajos.
  • Debe respetar la maquetación, tablas con números, gráficos… del original.
  • Debe señalar las diferentes firmas del documento aunque sean ilegibles.
  • Y, por último, deberá mantener la confidencialidad del documento que traduce y conservar una copia en su ordenador por si el cliente requiere otra impresión más adelante.

Más información en: http://www.open-idiomes.es/traducción-jurada.html

 

 

¿Qué nos pueden pedir los clientes?

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No ignoramos que muchos clientes desconocen cómo funciona el mundo de la traducción, y a veces nos piden cosas que somos incapaces de solucionar. Tenemos que “formarlos” en el buen sentido de la palabra, es decir informarles de lo que es nuestro trabajo y de lo que podemos y no podemos hacer. Se podría resumir de la siguiente manera:

  • las urgencias para ayer: los clientes deben saber que traducir bien, y que otro traductor revise el trabajo  requiere cierto tiempo. Pedir una hoja para de aquí a media hora a veces es muy imprudente porque las prisas nunca son buenas. Un desliz siempre es posible cuando es urgente y si no se deja tiempo de revisar ¡ahí se queda!.
  • Otra aspecto es la cantidad: sería como pedir traducir por ejemplo 20000 palabras para el día siguiente, cosa que sólo se podría hacer repartiendo el trabajo entre varios traductores. El poco margen de tiempo no invita a trabajar en equipo, porque lo que se gana repartiendo el trabajo se perdería luego revisando la homogeneidad de los textos (terminología y estilo). Trabajar en equipo sólo es válido para proyectos grandes, multilingües y sobre todo con tiempo suficiente para preparar las bases terminológicas
  • Pedir que traduzca un traductor no nativo para ahorrar coste: NUNCA se debe aceptar que un profesional traduzca a otro idioma que no sea el suyo propio, es como contrario a la ética de una buena empresa de traducciones.
  • Pedir un resumen de un texto: el traductor traduce pero no resume un texto para que el cliente ahorre dinero. Habría riesgo de pasar por alto algunos aspectos importantes y eso no lo podemos hacer, es el cliente quien tiene que seleccionar sus textos a traducir.
  • Para las traducciones juradas apostillar un documento: la apostilla la pone el Colegio Notarial en España, en ningún caso el traductor jurado (que pone el sello que valida su traducción) ni tampoco la empresa de traducciones
  • Recomponer el formato original si nos dan un PDF: Solemos trabajar con varios programas ente los cuales destaca Indesign que sirve para la maquetación de folletos y permite conservar intacto el diseño original. Sin embargo si nos envían un PDF de un catálogo escaneado no podemos volver a diseñarlo, el traductor traduce, no es grafista.
  • Traducir el texto de las imágenes si éstas no son editables: Si las imágenes tienen texto editable ningún problema pero si cliente no nos las puede dar entonces no podemos crear la imagen nuevamente. Siempre se puede pegar una casilla de texto si el tamaño no es pequeño, aunque será sólo a título indicativo porque el tipo de letra será diferente.

Nunca hay que perder los buenos modales pero a veces nos vemos obligados a explicar al cliente dónde acaba el trabajo del traductor. En general el cliente lo entiende después de habérselo explicado. “Hablando se entiende la gente” como dice el refrán.

Ventajas de trabajar con un único proveedor de traducciones

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Muchas veces el tema de traducciones escapa de cierto control en las grandes empresas. Al ser pedidos puntuales y a varios idiomas no siempre existe la persona para gestionar las necesidades internas. Las solicitudes de traducciones nos pueden llegar desde el departamento marketing, recursos humanos o compras hasta departamentos dispares como jurídico, legal o incluso Administración. Por lo tanto las necesidades, los idiomas y las urgencias son diferentes. Mientras que una traducción de una nota de prensa para el departamento marketing requiere celeridad en la entrega, una traducción de productos desde RRHH exige muchas veces exactitud terminológica y ceñirse al vocabulario utilizado en la web de la empresa. El departamento legal nos suele dejar más tiempo para traducir contratos y documentos similares.

Para esas grandes empresas trabajar con un único proveedor es muy ventajoso porque el gestor de proyectos, con un único mail de recepción, puede centralizar todos los pedidos de su cliente, sean lo que sean los idiomas solicitados. Eso supone para nuestros clientes despreocuparse de la comunicación interna con otras personas de su empresa, ¡nos encargamos de todo!. Muchas veces nos proporcionan un email para remitir luego la factura a Contabilidad.

Supone también ganar tiempo en caso de preguntas porque la comunicación será directa entre el gestor de proyectos de la empresa de traducciones y el encargado de tal departamento en la empresa del cliente. No hay reenvíos de mails a varias personas que atrasan las respuestas, en caso contrario a veces si un ejecutivo tiene que viajar no contestará hasta que vuelva, y es un problema porque se espera la respuesta. Si cada departamento trabaja con su propio proveedor de traducciones veremos muchos estilos y muchas maneras de enfocar la traducción, además utilizarán un lenguaje diferente. No habrá homogeneidad y la imagen de nuestros clientes no será clara y uniforme.

Más agilidad, más rapidez, menos dolores de cabeza para la empresa supondrán beneficios a nivel de rentabilidad, ¡no cabe la menor duda!.

Más información en:

http://www.open-idiomes.cat

Globalizar su empresa

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Hoy en día, se habla mucho de la globalización de las empresas, es decir exportar sus servicios a otros mercados. Un aspecto clave de este proceso radica en la traducción del sitio web de la empresa, que será el primer paso para dar a conocer la compañía, los servicios que prestamos o los productos que vendemos al exterior. Huelga decir que la calidad de la traducción es sumamente importante porque esta web localizada a otro idioma será nuestra tarjeta de presentación de cara al mercado de destino.

Cuando los clientes acuden a ferias para tantear el mercado nos suelen enviar presentaciones y folletos o catálogos a traducir. Estos documentos permitirán dar a conocer la empresa de nuestros clientes y enseñar la voluntad que tienen de penetrar en otros mercados. Una traducción publicitaria ha de ser “localizada” es decir traducida por traductores autóctonos que conocen la actualidad del mercado y la evolución del idioma de destino. Un traductor húngaro, por ejemplo, que llevaría veinte años residiendo en España estaría muy desvinculado de su país y quizás no conozca la jerga actual de tal o tal sector. Es un aspecto fundamental que no hay que subestimar: la localización geográfica del traductor incide directamente en la calidad de la traducción, especialmente para material publicitario. En Open Idiomes no lo ignoramos por eso todos nuestros traductores residen en su propia área geográfica.

En caso de web multilingüe aconsejamos trabajar con el mismo proveedor de traducciones que podrá pilotar a todos los traductores y gestionar las preguntas y la base de datos terminológica. Es importante que nuestros clientes encarguen a un responsable como enlace directo entre ellos y la agencia de traducciones en caso de preguntas o dudas sobre el texto de origen. Sólo de esta manera se podrá gestionar correctamente una imagen corporativa multilingüe correctamente. Eso permitirá evitar que cada departamento recurra a proveedores diferentes y que se traduzcan varias veces el mimo texto, con un coste adicional innecesario. Nosotros no cobramos los textos repetidos gracias al programa Trados que nos indica los segmentos ya traducidos para un mismo cliente. Como pueden ver, trabajar con un único proveedor supone ventajas económicas, al sacar un máximo rendimiento gracias a las nuevas tecnologías, además de un estilo uniforme.

“Las nuevas tecnologías de traducción permiten reutilizar textos ya traducidos

para ahorrar en costes y asegurar una coherencia a lo largo del texto”

Una vez traducidos y maquetados los documentos procedemos a su revisión antes de llevarlos a imprenta. A veces, los maquetadores hacen errores de copiar y pegar y la traducción correcta se encuentra cortada, por eso el proceso de revisión una vez hecha la maqueta es importantísimo. Hay multinacionales que envían esas maquetas a sus filiales para encargarse de revisar las traducciones, nosotros aconsejamos siempre que sea la misma empresa que ha traducido los documentos que se encargue de revisarlos.

En Open Idiomes llevamos dos décadas aconsejando a nuestros clientes en su proceso de globalización lingüística, pueden confiar en nuestra experiencia. Ofrecemos un servicio personalizado a todos nuestros clientes y les asesoramos en cada etapa para que la salida a mercado sea exitosa.

Más información en:

http://www.open-idiomes.es

 

 

¿Cómo se preparan los documentos a traducir?

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Siempre lo comentamos a nuestros clientes: “traducir es caro, pero una mala traducción puede salir carísimo”. Por lo tanto conviene que revisen en profundidad los textos que quieran enviarnos a traducir, que los seleccionen, y que repasen que no haya errores de sentido, también conviene evitar los textos duplicados y repetidos, aunque nosotros en Open Idiomes no cobramos las repeticiones gracias al programa Trados. También es importante que intenten enviarnos los documentos en formato Word que es el programa de tratamiento de texto por excelencia y que permite revisar la ortografía y los sinónimos con su proprio corrector. Si no hay más remedio que enviarnos los documentos en formatos no editables con PDF el cliente tendrá que saber que luego será necesario efectuar la maquetación, que es un trabajo aparte. En resumen, seleccionar los documentos, revisarlos y preparar los contenidos para su edición y traducción son los tres aspectos fundamentales de una buena preparación antes de encargar una traducción.

Al confirmar el trabajo conviene también que sepamos a quién va dirigido el texto a traducir, ¿quién será el público lector u oyente? Es importante saberlo para escoger el estilo a adoptar, por ejemplo si se trata de traducir artículos de moda quizás en muchos idiomas el tuteo sea de rigor al ser un estilo más informal para un público joven. Pero si otra empresa textil enfoca sus productos a gente mayor quizás sea más conveniente el trato de Ud. Conocer al destinatario final permitirá adoptar un estilo de escritura.

Otro aspecto importante a tener en cuenta son los gráficos: algunos son editables otros no. De todas formas hay que saber si se tienen que traducir o no, porque a veces al cliente no le interesa y con dejarlos en el idioma original como soporte al texto ya es suficiente. ¡Importante! enlazar una imagen es mucho más interesante que incrustarla si quiere traducirla luego.

No es una receta de cocina pero sí que el proceso necesita metodología para obtener un óptimo resultado final. Porque claro, luego para el proceso de traducción, con las etapas de revisión y chequeo, se encargará de ello la empresa de traducción, pero aquí también los preliminares son importantes 🙂

¿En qué formato se traducirá mi documento?

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La aparición de nuevas herramientas informáticas ha supuesto para las empresas de traducciones como Open Idiomes tener que adaptarse a la situación y no ceñirse a traducir con programas de tratamiento de texto como Word. Primero llegaron textos en formato Excel (una lista de productos, un balance de contabilidad, unos verbatims de estudio de mercado) y otros en formato Power Point (una presentación de empresa, un estudio de un producto..). Excel y Power Point no son tan ágiles como Word, de hecho no son programas de tratamiento de texto sino una hoja de cálculo y un programa de presentación para diapositivas, pero no suponen ningún problema, por ejemplo se integran perfectamente al programa Trados que utilizamos y que permite almacenar las frases que traducimos para un mismo cliente.

Más adelante fue el auge de las traducciones de la páginas web y convenía utilizar un software que permitiera traducir exclusivamente las frases sin alterar las etiquetas “tags” y mandos informáticos. En Open Idiomes utilizamos el programa Sublime Text 2 que va muy bien y que permite señalar el texto a traducir destacándolo con un color diferente. Aquí encontramos formatos tan diversos como HTML, XML, PHP…

Últimamente, han aparecido muchos pedidos de diseño (en caso de manuales y guías de usuario, folletos, trípticos..) realizados con el programa Indesign. Por lo tanto conviene realizar la traducción con dicho programa para evitar que el cliente vuelva a picar el texto después. Luego lo exportamos a PDF y lo convertimos a Word para pasar el corrector. Indesign también se trabaja desde Trados si se exportan los ficheros Indesign a formato IDML por lo que tampoco supone ningún problema.

Bien es cierto que hay formatos más favorables para el traductor como Word que es puramente un programa de tratamiento de texto, sin embargo las exigencias del mercado hacen que las empresas de traducciones de calidad se tengan que adaptar y utilizar nuevas herramientas informáticas. Hay que optimizar el proceso de traducción y entregar a nuestros clientes un producto acabado en el formato que necesitan ellos. El cliente tendrá su texto traducido en el mismo formato que el original con el mismo diseño (negritas, enlaces, mayúsculas, imágenes..) ahorrándose tener que elaborar de nuevo el formato.

Más información en:

http://www.open-idiomes.com

8 preguntas que hacerse antes de escoger una empresa de traducciones

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Cuando decida escoger a un proveedor de traducciones, lo más normal es que quiera establecer una relación para mucho tiempo, con la tranquilidad de tener a una empresa en quién confiar en caso de necesidad urgente. Ahora bien, es importante tener unos criterios a la hora de escogerla para evitar perder tiempo innecesario y tener que buscar a otro proveedor más adelante. Hay mucha oferta por la red desde microempresas instaladas en casa hasta multinacionales. Hemos resumido los ocho puntos más importantes que tendrá que tener en cuenta:

  • ¿Es una empresa con mucha experiencia en el sector? Que puedan demostrar como mínimo 10 años de experiencia os dará la tranquilidad de tener un proveedor capaz de solucionar muchas situaciones que pueda haber en la relación cliente-proveedor, como urgencias a varios idiomas, cambios de último momento…
  • ¿Tienen un seguro de Responsabilidad Civil? En caso de pérdida de documentos o si algo falla por error humano (por ejemplo tener que volver a imprimir un folleto por un texto que se ha revisado pero por error se ha enviado otra versión al cliente). El importe asegurado ha de ser proporcional al volumen de ventas anual de la empresa de traducciones. Es imprescindible trabajar con un proveedor que esté asegurado para hacer frente a un error humano que siempre pueda pasar.
  • ¿Pueden demostrar referencias de otros clientes? Sería la mejor manera de avalar su política de calidad y de asegurarnos que es una empresa en la que se puede confiar.
  • ¿Tienen experiencia en vuestro sector? La empresa de traducciones deberá conocer vuestro sector y tener alguna experiencia en traducciones para dicho ámbito. En caso contrario, para ellos el hecho de trabajar con un cliente que procede de un mundo desconocido puede provocar atrasos en la entrega y muchas preguntas innecesarias por falta de experiencia. La empresa de traducciones ha de disponer de material y glosarios y tener a traductores especializados en cada campo de actividad.
  • ¿Utilizan programas de memoria de traducción? Como por ejemplo Trados o Déjà Vu. Es imprescindible para una relación a largo término que su proveedor almacene los trabajos traducidos para reducir costes cuando se repetirán partes ya traducidas y no volver a pagar para ellas. Además permitirán homogeneizar siempre el estilo, muy importante cuando se trabaja con equipos de varios traductores o cuando el traductor habitual se va de vacaciones eso permite que el nuevo traductor utilice la misma memoria de traducción, y también el mismo vocabulario. Es la única manera de conservar una calidad continua.
  • ¿Tienen un “jefe de proyectos”? que servirá de enlace entre el cliente y proveedor y que pueda aportar soluciones rápidas.
  • ¿Revisan todos sus trabajos? Se trata de la última etapa antes de entregar el trabajo al cliente, pero es muy importante. Conviene revisar las traducciones para remediar cualquier olvido, desliz, error de un número en una tabla…
  • ¿Tienen un servicio post venta? Toda buena empresa de traducciones, como Open Idiomes, debe ofrecer a sus clientes un servicio post venta de al menos 30 días ante cualquier reclamación que pueda surgir.

Más información en: http://www.open-idiomes.es

 

 

Consejos para aumentar la productividad del traductor

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La globalización y el mundo moderno nos exigen tener que entregar trabajos de volumen cada vez más importante en un plazo cada vez más reducido. Repartir el trabajo en equipo de varios traductores no siempre es posible o la mejor solución, bien porque el formato no facilita la tarea (traducir en plataforma online o con programas de diseño gráfico), bien porque la etapa de revisión para homogeneizar el estilo supondría un retraso en la entrega, por lo tanto no se ganaría tiempo dividiendo el documento a traducir.

Por lo tanto conviene que el traductor se organice de la mejor manera posible para rentabilidad su tiempo, desarrollar al máximo su energía y poder planificar pausas de descanso muy necesarias.

  • Conviene acondicionar un espacio sólo para traducir con lo imprescindible a mano (diccionarios, impresora, fax). También es importante respetar su horario, igual que si el traductor saliese para ir a la oficina.
  • Siempre se trabaja mejor por las mañanas, es cuando nuestro cerebro está a su máximo rendimiento y muy despejado después de haber dormido unas cuantas horas. Si se puede empezar a trabajar a las 7h00 mejor aún que a las 8h00, siempre habrá momento durante la mañana para ir a picar algo y hacer una coffee-break.
  • Establecer una rutina de cierta cantidad de horas de trabajo al día, luego salir, o hacer deporte para desconectar.
  • El traductor tiene que planificar perfectamente lo que es la traducción y también la revisión posterior de su trabajo. Tiene que dejar un margen de descanso para tomar distancia con lo que acabará de escribir. Siempre va bien calcular un promedio de palabras a traducir diarias y ceñirse a esta cantidad para no ir corriendo al final del proyecto.
  • Antes de empezar conviene calcular bien el plazo, siempre se puede negociar la entrega antes de iniciar la traducción pero nunca unos pocos días antes de la entrega, quedaría muy poco profesional ante su cliente.
  • Evitar distracciones diversas como redes sociales. Todos vemos a gente pegada al móvil por la calle o a veces en las oficinas. Conviene apartarse del teléfono y cogerlo sólo si suena una llamada. Hay traductores que pierden demasiado tiempo mirando las redes sociales mientras van traduciendo y luego el ritmo se resiente. El trabajo de traductor exige concentración para asegurar una entrega de calidad, por lo que es conveniente no distraerse. Lo que sí se puede hacer, como decíamos previamente, son varias pausas. Pero hay que aprovechar al máximo los momentos de producción.

¿Cómo se cobra una transcripción audio?

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No se trata del pedido más solicitado, por supuesto, pero tenemos a clientes regulares que nos envían audios para transcribir y/o traducir a otro idioma. Por lo general son reuniones, o briefing, a los que asiste mucha gente con la presencia de un moderador y el cliente ha grabado dicho debate o dicha charla. Se utiliza mucho en marketing para estudiar la reacción del público ante la presentación de nuevos productos que se van a lanzar al mercado, en efecto es primordial para el cliente conocer la aceptación y los frenos del público muestrario.

Entonces una vez tenemos al audio se nos puede pedir dos tipos de trabajos:

  • la transcripción sin más del audio, por ejemplo una grabación en castellano será transcrita en el mismo idioma. Es un trabajo que va más rápido que el otro servicio porque no se versa a otro idioma.
  • la transcripción y luego la traducción a otro idioma del discurso/debate que se grabó. Hay dos maneras de enfocar el trabajo, o bien se escribe primero el texto en el idioma del audio y luego se traduce , o bien se traduce directamente a partir del soporte audio.

En caso de la transcripción se suele cobrar por minuto de audio, alrededor de los 2,5 euros/minuto para el inglés por ejemplo. Si tenemos una grabación de 1 hora se multiplica el precio/minuto por 60 y tenemos nuestro presupuesto hecho.

En caso de transcripción + traducción hay dos opciones:
. si el cliente necesita la transcripción escrita y luego la traducción se le cobra el precio por minuto + el precio por palabra de la traducción.
. si el cliente sólo quiere la traducción de un audio se le cobra por palabra traducida + unos 60 euros/hora por la dificultad que supone traducir desde un soporte audio.

En resumen hay 3 tarifas posibles según los 2 tipos de trabajos solicitados. El inconveniente estriba en si se solicita un presupuesto de una TRANSC + TRAD porque el precio por minuto es fácil de averiguar por la duración de la cinta pero las palabras que tendremos a traducir no lo podemos averiguar con ningún recuento. La única manera es de escuchar 2 o 3 minutos de audio, transcribirlas y calcular la cantidad de palabras en esos 2 o 3 minutos. Luego se hace una regla de tres. Es la única posibilidad de conocer la cantidad de palabras porque como se pueden imaginar a veces 1 hora de audio puede representar el doble de palabras según la velocidad del discurso del ponente o si hay muchas personas que hablan a la vez.

Más información en:

http://www.open-idiomes.es/transcripción.html